sábado, 28 de septiembre de 2024

Presentación QUE TENGA UNA CASA, de Florencia del Campo - 19/9 a las 19:00 h

Mariana Sández acompañará a la autora en la presentación que tendrá lugar en la Biblioteca Iván de Vargas (C/ San Justo, 5)

¿Qué es una casa? ¿Qué es tener un sitio adonde volver? La narradora de esta historia hace un recorrido por todas las casas en las que vivió, desde esa casa inaugural e inolvidable de la infancia, hasta la última, casi una ruina. Y también por las otras casas, la mayoría ajenas, que habitó y son asimismo su historia. El movimiento de mudanzas es además un movimiento migratorio, pero sobre todo es una sucesión de preguntas: por la pertenencia, la extranjeridad o la familia. La casa indiana en Soria de ese bisabuelo que supo ir a América y regresar. Ida y vuelta, movimiento fundante. Luego, la familia que siguió en Argentina: el padre, la madre, la tía, las hermanas. ¿La familia es un lugar propio o impropio? No hay respuestas, pero sí tal vez una certeza: casa y cuerpo son dos estructuras en síntoma que dicen algo sobre la vida y sus escombros.

Que tenga una casa es la cuarta novela de la escritora argentina Florencia del Campo. Un libro en el que indaga sobre la casa como un símbolo, un referente, como el cuerpo que nos contiene y en el que, a veces, vivimos como en una prisión, buscando inútilmente escapar. La casa en tanto destino y origen, memoria y futuro desconocido. La casa: algo propio y ajeno al mismo tiempo

Festival de las ideas. Caseta 4 - 18 a 21 /09

Del 18 al 21 de septiembre estamos presentes en el Festival de las Ideas. El pensamiento sale a la calle

 

4.º encuentro ODRADEK: el veneno curativo de la palabra poética - 19/9 a las 18:30 h

con Marta Cárdenas y Jorge Solís

 

Coordinan Rocío Martínez y José Luis Gallero

Odradek (título kafkiano para un ciclo subtitulado El veneno curativo de la palabra poética) convoca su cuarta sesión coral, en la que Jorge Solís y Marta Cárdenas leerán pasajes de sus cuadernos, y Lisi Prada proyectará un poema videográfico. En un mundo corto de miras, la amplitud de la poesía, que es la amplitud del dolor y la belleza, está en condiciones de ayudar a corregir nuestra visión miope. Remediar, restañar es la vocación primigenia de la poesía. Sin esa siempre en curso y siempre en dificultades revuelta cotidiana que llamamos justicia poética, la historia carecería de sentido. Nos habríamos precipitado colectivamente en el abismo a cuyo borde tanto se acercan los poetas en tiempos de indigencia. Os invitamos a acompañarnos y compartir textos propios o ajenos para plantar cara a este equinoccio en el que confiamos asistir a una de aquellas «horas muy raras» evocadas por Rilke en Los apuntes de Malte Lauridgs Brigge (1910): «Para dar a luz un solo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas, hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan las aves y saber con qué movimiento se abren las flores pequeñas al amanecer ... y ni siquiera basta con ser capaz de pensar en todo esto. Hay que haber conservado el recuerdo de muchas noches de amor ... Pero también es necesario haber estado al lado de moribundos ... Y tampoco basta con tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos ... Solo entonces puede suceder que, en una hora muy rara, emane de ellos la primera palabra de un verso».

 

 

Presentación ARTESANÍA Y OTROS POEMAS de Daniela Martín Hidalgo - 13/9 a las 19:00 h

 Acompaña a la autora el editor y poeta Isidro Hernández


La poesía de Daniela Martín Hidalgo ha crecido interrogándose a sí misma, tramando una voz que no se conforma nunca con sus hallazgos. Esta poesía habita la paradoja de la palabra que nos eleva y nos limita, la arquitectura fragmentaria de un poema que quiere admitir todo cuanto lo real ofrece, la búsqueda de una cordura que nos cuide frente a la demencia del mundo, el asombro de saber que somos uno y somos multitud. Esa indagación que se ramifica y que nos cuestiona es también una forma de dignificar a sus lectores.

Bruno mesa

 

Presentación de PARÍS, Y UN PADRE, de Giovanni Catelli, y de VUELO A LA SOMBRA, de Anna Ruchat - 12/9 a las 18:30 h

Acompañarán a los autores José Luis Gallero y el traductor, Pablo Ingberg

 Presentación de PARÍS, Y UN PADRE, de Giovanni Catelli, y de VUELO A LA SOMBRA, de Anna Ruchat - 18:30 h

París, y un padre

Un París lejano, casi irreal en su metafísica belleza. Un viaje de la memoria tras las huellas de una sombra tan compleja como escurridiza. Construido por secuencias de fragmentos o estrofas, de capítulos mínimos, secuencias a lo largo de las cuales el autor recuerda lo que nunca supo. Es la búsqueda del padre, el propio doble desaparecido pero imborrable, padre pero también hermano en un tiempo distinto, llegado en soledad a París a comienzos de los años cincuenta.
Un padre en fuga en la Villa Lumière de los primeros años cincuenta. Un hijo que lo sigue a través del laberinto de los recuerdos. Una lucha contra el hurto del tiempo, para comprender el propio pasado.

Vuelo a la sombra

53 segundos, desde el momento en que te diste cuenta de que el propulsor se había bloqueado hasta la colisión contra el suelo. ¿Estabas de verdad concentrado en las soluciones concretas en esos 53 segundos a 1500 metros de altura? ¿Mirabas los indicadores de control? ¿Cuántos pilotos militares habían caído en Suiza aquel año? Siete. Tú sin embargo habías prometido volver. Habías prometido llevar a la niña al parque mientras ella estudiaba para diplomarse. Para partir contigo, con la niña. Costa de Marfil, habían decidido. Habías prometido más niños, muchos niños. Pero hay 53 segundos entre tú y los futuros niños de ustedes, entre tú y la niña existente, entre tú y el África, entre tú y Gérard de Nerval y Albert Camus, entre tú y la Cantata 51 de Bach, entre tú y Toledo y Salamanca, entre tú y la agenda de 1959 y la de 1961. Meiringen, el cantón de Berna, la tierra de tu madre bajo tus pies, tus ojos. ¿Cuánto tiempo hay en los 53 segundos que te separan de tierra? 53 segundos a 6 kilómetros de la pista y ya habías perdido el contacto radial. Un pasado breve y un futuro que dura aún hoy, todo concentrado allí, en 53 segundos repletos hasta el tope de decisiones por tomar debido a la detención del propulsor que de golpe incrusta todo el tiempo a disposición en un embudo de espacio que en cierto punto termina, aquellos 53 segundos que se dilatan en un tiempo infinito, un tiempo que sería irrelevante si no fuera por aquella distancia tan breve hasta el suelo.